Como un lienzo sin pintar, empiezo a escribir
estas palabras sobre una hoja en blanco Word. No sé si serán un sinsentido o
si servirán para algo. Quizás transciendan y sean importantes para alguien,
quizás caigan en saco roto, como se suele decir, y pasen totalmente
desapercibidas.
Tú, seas quien seas…te explicaré algo.
Cuenta las veces respiras, inspiras o espiras.
Cuenta las veces que parpadeas al día.
Cuenta los latidos de tu corazón.
Cuenta
las veces que dices “adiós”, o las que dices “hola”.
Cuenta los pasos que das o
las veces que abres y cierras la puerta de tu casa.
Cuenta las veces que abres tu caja favorita.
Cuenta las veces que sonríes al mirar “esa” foto.
Cuenta las veces que abrazas
a alguien; cuenta las que lloras por él.
Cuenta las veces que crees que se ha roto tu
corazón.
Cuenta las veces que has sentido un dolor en el pecho.
Cuenta las
veces que pensabas que no volverías a abrir los ojos, o las que… lo hubieses
deseado.
Cuenta las veces que alguien te ha hecho daño.
Cuenta las veces que
creías que ya no sentías latido alguno.
Cuenta las veces que te has enamorado.
Cuenta
las veces que has llorado por un amor.
Cuenta las veces que has escrito poesía
o prosa.
Cuenta las líneas que iban dedicadas a esa persona.
Cuenta las páginas
que has roto.
Cuenta las hojas de papel que has mojado con tus lágrimas.
Cuenta los segundos que pasan antes de que te decidas a decirle
“hola”.
Cuenta cuantas veces has entrado en facebook esperando un mensaje suyo.
Cuenta cuantos amores has tenido en tu vida.
No. Rectifico. He querido decir amores verdaderos, amores que te parecieron totalmente sinceros y desinteresados. ¿La respuesta es ninguno?
Bueno, has sido una persona honesta y realista, eso está bien.
Cuenta cuantas personas te han dicho “te
quiero” en tu vida. ¿Incontables? Vaya, eres una persona afortunada.
Ahora…cuenta a cuantas personas le has dicho
tú “te quiero”. Pero lo pondré más difícil: a las personas a las que has llegado a amar de una manera tan intensa que te ha dolido físicamente. ¿Difícil, verdad?
Si te parece que las cuentas que te he
propuesto antes son totalmente inverosímiles, idiotas o inútiles, te equivocas.
Tal vez si reflexionas sobre cuántas veces
inspiras o espiras, podrás darte cuenta de los momentos que te dejan sin
aliento. Tal vez si miras cuantas veces parpadeas al
día, podrás tener una idea de la cantidad de cosas que te estás perdiendo.Quizás si prestas atención a tus latidos,
podrás darte cuenta de que hay cosas que son capaces de subirte las pulsaciones...y no eras consciente de ello.
Si cuentas las veces que dices “adiós”, o las
que dices “hola”, podrás saber cuándo estás despidiendo a alguien que puede que no vuelvas a ver en tu vida, o cuando estás invitando a otro alguien a formar parte de ella.
Si cuentas los pasos que das o las veces que
abres y cierras la puerta de tu casa, podrás hacerte una idea de las veces que sales de tu casa y dejas en ella a las personas que te quieren y que estarán
deseando que vuelvas cuanto antes.
Al contar las veces que abres tu caja favorita,
te darás cuenta que son muchas más de las que imaginas, pues hay veces que nos
esperamos encontrar a nosotros mismos dentro de ella, por muy inverosímil que parezca. Si piensas en las veces que sonríes al mirar
“esa” foto, verás cómo también son mucho más de las que imaginas. Es mucho más especial de lo que creías, y aunque muchas veces hayas pensado en romperla, sabes que no lo harás, significa demasiado para ti.
Tal vez si cuentas las veces que abrazas a
alguien, coincida con la pasión, intensidad y cariño que pones en sus acciones
y sentimientos. De la misma manera que si te fijas en las veces que lloras.
Contar las veces que se ha roto tu corazón te
enseñará muchas cosas. Un corazón no se puede romper,
estaríamos muertos, por supuesto, seamos realistas. Pero en el sentido figurado
de la palabra, un corazón se puede hacer pedazos. No obstante, haciendo
referencia al sentido literal, mírate, sigues aquí, aunque te hayan partido el
corazón tantas veces. Si puedes contar esas ocasiones, verás las veces que has
sobrevivido, y has podido seguir adelante.
Si cuentas las veces que tu pecho te ha
dolido, verás, de igual manera, las veces que lo has conseguido superar y
seguir adelante. Aún con esa presión tan fuerte dentro de ti, y que a veces no
te deja hacer nada. Has sido capaz de continuar.
Las veces que pensabas que no volverías a
abrir los ojos…son aún más importantes. Aquellas veces en que hubieses deseado
no despertarte, que no hubiese un mañana para ti. ¿Por qué? Cuéntalas. Sabrás
que en el fondo, no es eso lo que deseas, aunque creías que el momento no había otra salida y que era la mejor solución. Te importa seguir viviendo para
rehacer lo que has perdido, recomponerte y seguir adelante en busca de algo
mucho mejor que lo que tenías antes.
Tal vez si cuentas las veces que alguien te ha
hecho daño, podrás observar que la gente en este mundo es hipócrita y egoísta.
Y que no se puede confiar en quien dice portar la verdad.
Si cuentas las veces que creías que ya no
sentías latido alguno, sabrás las cosas por las que lo habrás vuelto a sentir.
Si cuentas las veces que te has enamorado,
podrás ver las veces que has metido la pata, en las que creías que el amor
verdadero era esa persona…pero que realmente no era. Pero que tu vida ha continuado, y has sido capaz de volver a encontrarlo. Cuenta las veces que has llorado por un amor,
así te darás cuenta de que eres capaz de sentir amor por alguien que no lo
siente por ti. Eres una persona capaz de darlo todo por alguien que no lo da por ti. No eres una persona tonta, solo demasiado benévola, ingénua quizás, pero de alguna manera, indudablemente, eres especial.
Cuenta las veces que has escrito poesía o
prosa, ¿te das cuenta cómo sí eres capaz de hacerlo?
Cuenta las líneas que iban dedicadas a esa
persona, ¿te das cuenta cómo eres capaz e extraer tus más profundos
sentimientos y plasmarlos en papel? Cuenta las páginas que has roto, y verás las
que te quedan por arrancar. Analiza el motivo y observarás que las rotas son
las que te importaban de verdad.
Contar las hojas de papel que has mojado con
tus lágrimas te servirá para ver dónde está aquello que más dolor te produce. Darse cuenta es siempre el primer paso para resolverlo.
Tal vez si cuentas los segundos que pasan
antes de que te decidas a decirle “hola”, tendrás una forma de medir cuánto te
importa. Tal vez si te fijas en las veces has entrado
en Facebook esperando un mensaje suyo te darás cuenta de cuánto le necesitas en
tu día a día.
Contar los amores has tenido en tu vida es más
difícil de lo que piensas, sin duda. No te digo que cuentes las relaciones que
has tenido en tu vida, sino los amores. Alguien que te deja sin respiración,
que es capaz de acelerarte el pulso, que es capaz de sacarte una sonrisa, que
al abrazarte te da la vida, que un beso suyo cura todas tus penas, que al
sonreírte te pone de buen humor, que te comprende por muy incomprensible que
creas ser,… Cuenta las personas que hacían todo eso y más: verás cómo no son
tantas.
Contar las personas que te han dicho “te
quiero” en tu vida es más fácil, mas te recomendaría, que cuando alguien te
diga eso le mires a los ojos. Los ojos no mienten, por mucho que algunas
personas lo crean, ellos te dirán si es un “te quiero” de verdad.
Y por último, contar a cuántas personas le has
dicho tú “te quiero”. Pero con la condición que antes he propuesto: las
personas a las que has amado. Has amado de verdad. Contando a estas personas te
darás cuenta de que hay muy pocas personas que se puedan amar a lo largo de la
vida.
Yo soy realista, apenas sumo la veitena y pocos más. Pero
soy observadora y me gusta escuchar. Así que, aunque prácticamente no haya vivido
experiencias así…por suerte o por desgracia, me ha tocado escucharlas y he
aprendido de ellas, además de aprender de las propias.
He amado a una persona a lo largo de mi vida. Por muchas
parejas que haya tenido sólo he amado a una. Quería a todas ellas, pero sólo he
amado a una. Amar en lo que se refiere a compartir el alma
con ella. Ser una única persona. Sentir que muero por dentro cuando se separa
de mí. No compartir absolutamente nada físico con ella pero sentir que he hecho
más el amor que con ninguna otra. No necesitar una lágrima para expresar la
tristeza. Entenderla con la mirada. Necesitar verla y no tener suficiente
nunca. Sentir algo…algo diferente a su lado: ni tristeza, ni alegría, ni
euforia, ni pena, algo totalmente diferente y que se aproxima más a… ese
sentimiento de paz y tranquilidad que tantos anhelan, pero que muy pocos
consiguen. Pero ese algo se esfumó, aunque se transformó en algo que quizás dure mucho más tiempo como es la amistad y la confianza.
Ahora solo anhelo continuar mi camino, ser capaz de ello, saber hacerlo lo mejor posible...y en compañía de una persona que me haga feliz. . .
No hay comentarios:
Publicar un comentario