domingo, 28 de septiembre de 2014

Absolutio

Adiós corazón mío,
adiós mi amor,
adiós vida mía,
adiós tesoro.

Sólo el cascarón vacío quedará.
No quiero verte sufrir nunca más.

Te libero de la situación, de los cargos y recomordimientos, de la pena, de la culpa, de la rabia.
Te libero de la desdicha, de la autodestrucción y de la vergüenza.
Te libero de de la humillación, de la ansiedad y el resquemor.

Te permito ser libre y crecer de manera independiente.
Dentro de mí no podrás nunca ser feliz, estarás siemper subyugado a mi maldita personalidad.

Márchate y descubre aquello que puede hacerte volver a latir de pasión, a gritar de alegría y llorar de felicidad.
Latir de pasión, de felicidad, de júbilo, de alegría, de entusiasmo, de cariño, de amor. Todo lo que quieras y más.

Ojalá pudiese realmente cumplir estas palabras sin hacer daño a mis seres queridos.
Simplemente no haciéndote daño a ti . . . podría ser capaz de vivir.
Ojalá pudiese realmente decir...
"Te libero de mí".

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