Adiós corazón mío,
adiós mi amor,
adiós vida mía,
adiós tesoro.
Sólo el cascarón vacío quedará.
No quiero verte sufrir nunca más.
Te libero de la situación, de los cargos y recomordimientos, de la pena, de la culpa, de la rabia.
Te libero de la desdicha, de la autodestrucción y de la vergüenza.
Te libero de de la humillación, de la ansiedad y el resquemor.
Te permito ser libre y crecer de manera independiente.
Dentro de mí no podrás nunca ser feliz, estarás siemper subyugado a mi maldita personalidad.
Márchate y descubre aquello que puede hacerte volver a latir de pasión, a gritar de alegría y llorar de felicidad.
Latir de pasión, de felicidad, de júbilo, de alegría, de entusiasmo, de cariño, de amor. Todo lo que quieras y más.
Ojalá pudiese realmente cumplir estas palabras sin hacer daño a mis seres queridos.
Simplemente no haciéndote daño a ti . . . podría ser capaz de vivir.
Ojalá pudiese realmente decir...
"Te libero de mí".
No hay comentarios:
Publicar un comentario